LA
IZQUIERDA RADICAL
¿Ahora
resulta que un desertor del ejercito de Ucrania ha derribado un avión
comercial? Eso no hay nadie que pueda creérselo, pero después de
no poderse encontrar el más mínimo indicio capaz de endosarle a
Rusia el derribo de un avión civil, que pasaba por allí, van
y encuentran un chivo expiatorio al que cargar 298 muertos.
Una
batería de misiles, por poco complicada que resulte de manipular, no
se pone en manos del primer recluta que se encuentre; no, se pone
bajo el mando de un oficial, con instrucciones concretas y
dependiente de una instancia superior que autoriza el fuego, y mira
por donde, un desertor —¿Cuales eran sus motivos?—, —¿Tenía
cómplices?—, —¿Cómo es que se le ordenó al piloto del vuelo
MH 17, apartarse de su ruta 57 kilómetros y descender de su altitud
prevista en su plan de vuelo?—, es decir, si el desertor decide
abatir un avión comercial, debería tener motivaciones
políticas
que encubriría un complot, necesario para que todas las
coincidencias
confluyeran en la posibilidad de la acción terrorista, porque se
trata de terrorismo, y ese grado de coincidencias
solo es posible si existe una organización bien estructurada, y
casualmente, esa bien estructurada organización es el nuevo gobierno
ucraniano, protegido por el impotente presidente de Estados Unidos,
que no puede controlar la debacle financiera que se aproxima, y que
pretende encontrar la solución en el modo tradicional en el que
Estados Unidos solventa
sus problemas económicos,
y que no es otro que mediante la guerra; el asunto estriba en que el
enemigo escogido tiene mucho mejor juego, y lo utiliza mucho más
inteligentemente que el Departamento de Estado y su jefe, el
presidente Obama.
La
incapacidad del sistema capitalista para dar solución a los
problemas de nuestro tiempo se encuentra en el ADN del sistema y eso
quiere decir que el capital financiero internacional, no
quiere solucionar ningún problema que no sea como cerrar la boca de
la gente que protesta,
y que cada vez es más consciente de ser burlada y escarnecida, hasta
el punto de perder a un pilar del sistema, porque la cabeza rectora
de la Iglesia católica, el
papa
Francisco
reconoce la injusticia y nocividad del sistema.
El sistema, el capital financiero, que es el que gestiona la economía
y el modo de producción industrial, favoreciendo únicamente la
industria militar, la industria de muerte y destrucción, no quiere
solucionar ningún problema que haga la vida más grata a la inmensa
mayoría (somos el activo más rentable de 85 poseedores, y pretenden
que asumamos el rol de productores de riqueza, sin rechistar), por
eso, el sistema, sus elementos más canallas, sino tienen condiciones
para exportar su afán de supremacía, las fabrican;
la matanza que se lleva a cabo en Gaza ha sido diseñada,
secuestrando a los jóvenes israelíes y asesinándolos,
posteriormente, para poder desarrollar la carnicería que está
teniendo lugar ahora. «No
es un reproche para el Mossad sino la demostración de que sabe hacer
su trabajo.
Y sabe hacerlo tan a la perfección que vaticinó –con una semana
de adelanto de adelanto– el secuestro de los tres jóvenes
israelíes que se produjo el 12 de junio de 2014. En efecto, en medio
de la querella sobre la posible adopción de una nueva ley de
seguridad, el jefe del Mossad, Tamir Pardo, lanzó la siguiente
interrogante: –¿Qué pasaría si, dentro de una semana, fuesen
secuestrados 3 jóvenes de 14 años en una de las colonias?–.
Exactamente una semana después, tres jóvenes israelíes fueron
secuestrados. ¿Casualidad? ¿O fue el propio Mossad quien montó el
secuestro?» Es una copia textual del articulo leído en
Voltaire.org, cuyo enlace encabeza la cita.
La
quiebra del sistema es un lento proceso que se sostiene por la
habilidad
de
transmitir a la sociedad las tensiones y que esta las vaya asumiendo,
por la incapacidad política de las organizaciones de la clase obrera
y otras capas sociales de conformar su propia opción y enfrentarla
con la opción del capital financiero, y por más señales que el
sistema deje escapar, porque
ya no las controla,
si no se produce una alternativa, este seguirá pudriéndose y
contaminando la vida social, en todas sus facetas. Como en algún
momento he señalado, el hundimiento de la URSS terminaría
arrastrando a Estados Unidos, porque ambos bloques compartían los
mismos procedimientos, aunque los objetivos formales fueran opuestos,
pero en la medida que una élite social exprime a la sociedad, sin
que esta tenga una participación real y efectiva en el conjunto de
las decisiones que le afectan y organizan la vida social, quienes se
benefician son esas élites. En la Unión Soviética, cuando la
burocracia se convirtió en la oligarquía, amparada en el aparato
del PCUS, los oligarcas prescindieron del socialismo, porque ya era
un estorbo a sus planes, y ese proceso es lo que está ocurriendo en
Estados Unidos, cuando
THE
NATION
comenta la parálisis estatal en su artículo America: the impotent
superpower, que no es otra cosa que la colusión entre el aparato de
estado y la corporate class, en complejo militar industrial, que es
la élite que ha engordado sus cuantiosas fortunas, empobreciendo a
los trabajadores y funcionarios estadounidenses, cuyo american way of
life no ha hecho más que retroceder, como el de todos los demás.
El sistema,
en tanto que funciona no tiene más camino que utilizar las
herramientas disponibles, y una de ellas es el dólar, pero este ya
hace tiempo que no cuenta con los respaldos económicos para seguir
siendo un instrumento creíble, y la facultad de imprimir dinero sin
respaldo de ningún tipo es, dicho en términos llanos, un robo, un
atraco, a mano armada, pues no de otro modo es el respaldo del dólar
sino fuera por el apoyo de sus flotas navales y aéreas, que le
permiten, todavía, el saqueo de los países, y ahora, le toca a
Europa aceptar un acuerdo para que las empresas de Estados Unidos
puedan establecer sus normas sin contrapartidas.
LA NECESIDAD
DE FORMULAR EL EUROPEISMO ALTERNATIVO
La propuesta
hecha por el dirigente de Podemos en relación a los desahucios,
agrupando el voto de Podemos, PSOE y IU, ha sido un comienzo positivo
pero la izquierda radical, sea esta española, alemana, inglesa,
francesa, o de cualquier otro lugar, tiene un gran handicap que
lastra, incluso la perspectiva de convertirse en gobiernos
nacionales, precisamente porque carecen de una visión de
conjunto que solo puede lograrse si las formaciones nacionales de las
izquierdas avanzadas tuvieran, o cuando menos, confrontaran sus
posiciones geopolíticas, y en caso de disentir, adoptar un acuerdo
de qué criterios serían los que marcarían las líneas
infranqueables a defender en común; este criterio general tiene
que tener un comienzo respecto a la unidad de Europa, pues sin este
acuerdo, y sin un criterio definido sobre el final del modo de
producción mercantil, reclamando la producción para la sociedad, y
no para el mercado, luchando por la erradicación de los paraísos
fiscales, para impedir que las finanzas, ocultas sean la herramienta
del capitalismo para retorcer y quebrar la democracia, no será
posible avanzar en la definición de un programa común, al que con
buen criterio se está aproximando Izquierda Unida, consciente de que
solo un proyecto común podría agrupar las fuerzas de la izquierda
para arrebatar a la burguesía, a los mercados, el gobierno
nacional.
En época
como la que vivimos, en la que los cambios se suceden muy
rápidamente, es importante notar que ni el bloque del
superimperialismo euro-estadounidense es tan homogéneo, ni las
condiciones tan inamovibles que, una dirección con visión
geopolítica del momento histórico no pueda, con un golpe de audacia
cambiar, al menos, el discurso mediático, que
es el que da a conocer al gran público,
la pauta que organiza el debate general, dada, tanto la pobreza
material de la izquierda para presentar unas, supuestas opciones
independientes, como
la timidez ideológica,
a la hora de formular las opciones más apremiantes; la prueba es la
incesante presión de Estados Unidos para forzar, a los gobiernos
europeos subordinados, a ser inflexibles en la aplicación
de las sanciones a Rusia,
lo que significa una notable diferencia entre las necesidades de la
burguesía USA -corporate class- y las burguesías europeas; de igual
modo es importante notar nuevas realidades cuyo peso empezará a
desequilibrar la balanza del superimperialismo que compone el
complejo militar industrial transatlántico, y esta nueva realidad no
es otra que el acuerdo de los BRICS de formar un nuevo banco mundial
y un nuevo sistema monetario: ¿Sería posible salir del euro y
entrar en el nuevo orden? Como opción política significaría un
ejemplo muy poco halagüeño para el bloque euro-dólar, sin embargo,
para la clase trabajadora y para la ciudadanía tales medidas, por
positivas que pudieran ser, seguirían estando subordinadas sin una
lucha independiente internacioal por la erradicación de los paraísos
fiscales, que sería la opción política que daría solidez a la
izquierda radical.
El momento
actual está lleno de posibilidades capaces de volcar el fiel de la
balanza del lado de los pueblos, del lado del progreso y del avance
positivo hacia un mundo mejor y más justo, pero también, sino se
persevera y se defiende vehementemente las propias convicciones, la
derrota más terrible está garantizada, porque el complejo
militar-industrial está dispuesto a desencadenar una guerra nuclear
porque sus opciones solo son la fuerza, únicamente, la fuerza.
jmrmesas
veinticinco de julio de dos mil catorce
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